(Sugerimos contar esta historia el sábado 19 de marzo)
“¿Ya ves que la fe actuó junto con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?” (Santiago 2:22)
OBJETIVO:
Explicar por qué Dios le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac.
RECURSOS UTILIZADOS:
Voz grabada o en vivo para representar la palabra de Dios y un carnero u oveja de peluche u otro material.
INTRODUCCIÓN:
Abraham y Sara se sintieron felices con el regalo que Dios les dio. Isaac fue un muchacho obediente, que aprendió con su padre a amar a Dios. Un día, Dios le hizo un pedido muy extraño a Abraham. Hoy sabrán qué pedido fue y cómo reaccionaron Abraham e Isaac.
HISTORIA BÍBLICA:
Abraham era amigo de Dios. Pero, como ser huma- no, él también cometió algunos errores. Mintió dos veces al decir que Sara era su hermana en vez de su esposa, porque tenía miedo de que los dos reyes lo mataran para quedarse con ella, que era una mujer muy hermosa. Cuando la promesa del hijo comenzó a demorarse en cumplirse, él no consultó a Dios y aceptó la sugerencia de Sara de que tuviera un hijo con su sierva. Esos errores le produjeron muchos problemas. Pero lo peor fue que el enemigo, Sata- nás, acusó a Abraham de no ser digno de las bendiciones de Dios.
Pero Dios conocía a Abraham muy bien. Y le hizo un pedido extraño. Le dijo que Abraham debía tomar a su hijo Isaac y sacrificarlo. ¿Ya pensaron en esto? En ese tiempo, debía sacrificarse un corderito cuan- do alguien cometía un pecado. Había sido la forma elegida por Dios para recordarle al ser humano la consecuencia de su pecado. El cordero simbolizaba a Jesús, que un día moriría por todos los pecadores.
Solo que, en lugar de pedirle el sacrificio de un cordero, Dios le pidió que Abraham sacrificara a su propio hijo. ¡Qué pedido extraño! ¡Qué prueba difícil para un padre! Pero Abraham confiaba en Dios y sabía que, aunque parecía muy extraño, Dios te- nía una explicación para esa situación. Y él decidió simplemente obedecer. Cuando llegaron al monte Moria, el joven preguntó al padre dónde estaba el cordero para el sacrificio, porque la leña y el fuego ya estaban listos. ¿Saben cuál fue la respuesta de Abraham? “Dios proveerá, hijo mío”. Cuando Abraham le contó a su hijo lo que Dios le había pedido, Isaac no salió corriendo, ni preguntó si el padre es- taba seguro de lo que Dios le había pedido. Él solo se acostó sobre el altar y esperó que el padre cumpliera la orden divina. Isaac también amaba a Dios y quería ser obediente.
Pero, exactamente en el momento cuando Abraham levantó el brazo, sosteniendo el cuchillo en su mano, oyó una voz del cielo [se oye la voz] “Detente, Abraham. Ahora sé que no me rehusaste tu hijo, tu único hijo”. Abraham e Isaac miraron a su alrededor y vieron a un corderito enredado entre los arbustos. Dios proveyó la ofrenda para el sacrificio.
LLAMADO:
Algunas personas no entienden muy bien esta historia y se preguntan por qué Dios le hizo ese pedido extraño a Abraham. Pero nosotros sabemos que esa fue la manera como Dios probó, no solo al enemigo, Satanás, sino a todo el Universo que Abraham era un hombre especial, que amaba a Dios y confiaba en él. Por eso, tendría muchos descendientes y da- ría origen al pueblo elegido por Dios. Dios también conoce muy bien a cada uno de ustedes y confía en su lealtad. Oremos para que hagamos siempre la voluntad de Dios.
