Programa Estrellas y Arena ministerio infantil | ADVENTISTA GO

Programa Estrellas y Arena ministerio infantil

(Sugerimos contar esta historia el sábado 12 de marzo)

“Y lo sacó fuera y le dijo: Mira el cielo, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y agregó: Así será tu descendencia”

(Génesis 15:5).

OBJETIVO:

Hablar de la promesa que Dios hizo a Abraham y enfatizar que él siempre cumple lo que promete.

RECURSOS UTILIZADOS:

Pote o frasco de vidrio transparente lleno de arena y grabado de constelaciones.

INTRODUCCIÓN:

¿Ustedes miraron el cielo en una noche bien oscura? ¿Qué pueden ver brillando allá arriba? Eso mismo, las estrellas. ¿Será que se pueden contar cuán- tas estrellas existen en el cielo? Están muy lejos, ¿no es cierto? ¿Pero será que podemos contar toda la arena de la playa? ¿No? ¿Y la arena que está dentro de este pote? Tampoco podemos, porque es mucha arena. Si lo intentáramos, pronto perderíamos la cuenta. La historia de hoy habla de estrellas y de arena. Y sobre un hombre que recibió una promesa diferente. Presten atención.

HISTORIA BÍBLICA:

Abraham era un hombre que amaba mucho a Dios. Un día, Dios le dijo que debía salir de donde estaba e ir para otro lugar porque Dios quería darle un regalo especial a Abraham. ¿Saben qué era ese regalo? Un hijo. Hacía mucho tiempo que Abraham soñaba con ese regalo. Pero él y su esposa ya eran viejos, ya casi no tenían esperanza que eso sucediera.

Abraham tenía un siervo llamado Eliezer, que era como un hijo para Abraham. Un día, Abraham le preguntó a Dios si debería adoptar a Eliezer y hacerlo su hijo. ¿Saben cómo le respondió Dios? Le pidió a Abraham que saliera de su carpa y mirara hacia arriba, al cielo. Era una noche oscura y las estrellas se venían muy brillantes.

Entonces, Dios le preguntó a Abraham: “¿Puedes contar las estrellas?” ¿Y qué creen que respondió Abraham? Claro que no las podía contar. Dios le dijo a Abraham que su descendencia sería como las estrellas. Él todavía sería el padre de una nación grande. La descendencia de una persona son todos los miembros de la familia. Hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, etc.

Abraham tuvo que aprender a confiar en Dios y a tener paciencia para ver la promesa cumplida. En el tiempo correcto, tal vez no cuando a Abraham y Sara les hubiera gustado, pero cuando Dios con- sideró que ellos estaban preparados para recibir la promesa, sucedió un milagro y nació Isaac. Abraham tenía 100 años y Sara, 90. Ese fue solo el comienzo de las bendiciones que Dios tenía para Abraham.

LLAMADO:

Esta historia nos enseña que siempre debemos creer en las promesas de Dios. A veces, puede pare- cer que está demorando para que se cumplan, pero debemos tener paciencia, porque a su debido tiem- po, cuando sea mejor para nosotros, Dios las cumplirá. Oremos para pedirle a Dios que nos ayude a ser pacientes y a confiar en sus promesas.

Fuente del Libro: Quiero ser + como Jesús

Publicar un comentario

Tema Anterior Tema Siguiente